Cosa, Juan de la. Santoña (Cantabria), m. s. xvi – Turbaco (Colombia), f. 1509. Navegante, descubridor y cartógrafo.
Antes de su célebre participación con Cristóbal Colón, la figura de Juan de la Cosa se envuelve en conjeturas. Su origen santoñés está respaldado por indicios convergentes: el propio nombre “de la Cosa” coincide con un barrio histórico de Santoña; fuentes como Las Casas y Herrera lo llaman “vizcaíno” (término que incluía a cántabros); y Ortiz Otáñez (1677) defendió su hidalguía y pertenencia a un linaje local. En el Diario de Colón se alude a tripulantes “de su tierra”, y aparecen marineros “de Santoña”, lo que refuerza el arraigo cántabro.
Comerciante y armador asentado en El Puerto de Santa María, dirigía un intercambio Andalucía–Cantabria (cereales y salazones). En 1492 fletó su nao La Gallega, rebautizada Santa María, y embarcó como maestre (capitán técnico), no como socio —a diferencia de los Pinzón—. Aunque veterano, aprendió con Colón técnicas de navegación de altura y cartografía, relación que se tensó durante la travesía. Tras la varada de la Santa María en La Española (Nochebuena de 1492), Colón le imputó negligencia; sin embargo, la Corona lo indemnizó (1494) con un privilegio de comercio de trigo en Guipúzcoa y Vizcaya.
En el segundo viaje (1493–1496) actuó como cronista-cartógrafo embarcado. La experiencia americana, sumada a singladuras con Alonso de Ojeda y Américo Vespucio (1499–1500), y con Rodrigo de Bastidas (1501–1502), cimentó su fama: de estos recorridos y apuntes nació la Carta de Juan de la Cosa (1500), el primer mapa conocido que representa América, hoy en el Museo Naval. Cumplió además misión diplomática en Lisboa (1503) para vigilar planes portugueses, y mandó flotillas para impedir asentamientos y proteger tornaviajes en el Atlántico (1504–1507).
En 1509, como lugarteniente de Ojeda, partió a Tierra Firme para asentar población. Tras éxitos iniciales en la costa de Cartagena, cayó en una emboscada indígena en el interior (zona de Turbaco/Matarap), donde murió junto a decenas de hombres. Su legado perdura en la carta universal que fijó para siempre su nombre en la historia de la cartografía atlántica.
Fuente; Hugo. Duque de Tetuán O’Donnell y Duque de Estrada. Real Academia de la Historia. Enlace.